“Vimos lo mismo que vos”

Ni el mejor Messi pudo contra el peor arbitraje

por Vito Amalfitano @Vitomundial – Especial desde Río de Janeiro, Brasil

 

No podían soportar un nuevo Brasil decime qué se siente. No iban a permitir una nueva humillación, después de la mayor vergüenza futbolera de este país, aquel 1-7 ante Alemania en la semifinal del Mundial 2014.

Desde el periodismo argentino no se podía evitar esa sospecha. Mucho más cuando se supo que el árbitro designado era el ecuatoriano Robby Zambrano, de numerosos antecedentes de fallos “localistas”. Había una advertencia, un alerta.

Lo que se deseaba es que apareciera por fin un Messi iluminado que, sumado a lo que había levantado el resto del andamiaje ofensivo de Argentina, pudiera hasta con todo ese panorama en contra.

Lo que deja un sabor agridulce, la gran pena para el fútbol argentino, es que todo eso ocurrió pero igual no alcanzó. Llegó, en efecto, el mejor Messi para la Selección, y Argentina hizo en ataque lo suficiente como para equiparar la diferencia entre equipos que hay a favor de Brasil.

El local fue más rápido en las transiciones de defensa a ataque. Y se mostró firme en retaguardia, como en todo el torneo (no le marcaron ningún gol). Y fue contundente en ataque, con aprovechamiento integral de las oportunidades que se le presentaron.

Así y todo un Messi encendido, por momentos bien acompañado por Lautaro Martínez y Agüero, y con la clarividencia de Paredes para armar desde el medio, posibilitó que Argentina equilibrara en situaciones de gol. Pero los palos y Zambrano evitaron que hubiera chances de volver a jugar una final en el Maracaná. El cabezazo de Agüero en el travesaño, el remate en el palo de Lio después de una brillante jugada personal, le cortaron el grito de gol a la Selección.

El resto lo hizo el árbitro. No solo por las dos jugadas evidentes en las que debió haber recurrido al VAR, las acciones de penal a Agüero y Otamendi, sino por todo lo anterior. La licencia que tuvo para pegar Casemiro, quien debió haber sido al menos amonestado. Y todos los cortes que produjo Brasil sin que se castigue la falta sistemática.

Y en aquellas dos situaciones determinantes no únicamente Zambrano tuvo responsabilidades, sino todo el cuerpo de árbitros. ¿De qué sirve la tecnología si quienes la manejan ni siquiera llaman al juez principal para recomendar utilizarla en circunstancias evidentes de polémica? Todo fue muy sospechoso. También la ausencia posterior de repeticiones de la falta sobre Agüero. En el medio de todo eso un Bolsonaro a la manera de los líderes facistas de los 40, subido en andas y en una bochornosa media vuelta olímpica en el entretiempo, como festejando lo que debía ser inevitable.

Quedó la sensación, entonces, de que Brasil debía pasar sí o sí. Messi reaccionó ante eso como también lo había hecho por fin en la cancha, como un verdadero capitán. Con declaraciones que apuntaron al arbitraje y la Conmebol. AFA se subió al mensaje de su capitán con un twitter irónico que resumió todo. Dice @Argentina con la bandera y un corazón, un dibujo con el formato de un televisor del VAR y adentro se lee : “Vimos lo mismo que vos”.

En efecto, vimos lo mismo. Fue demasiado. Ni el mejor Messi pudo contra eso.

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